PEDRO ALBERTO BALDA CUCALÓN

Biografía

Manabita y mantense de corazón

Don Pedro Alberto Balda Cucalón nació en la ciudad de Manta el 3 de septiembre de 1922, fue hijo de Don Pedro Atanacio Balda, oriundo de Montecristi, y de Doña Sofía Epifanía Cucalón Osorio, nacida en la ciudad de Guayaquil. Formó parte de una distinguida familia integrada por once hermanos Olga María, Pedro Alberto, Raúl Antonio, Luis Eduardo, Rafael Enrique, Graciela María, Nelly Alicia, Francisco, Hugo Alfonso, Jaime Arturo y Gustavo Alfredo Balda Cucalón.

Contrajo matrimonio el 15 de enero de 1949 con la señora Rosa Esther Balda Santos, nacida en Chone. De esta unión nació su hijo César Guillermo Balda Balda; además, criaron con amor y dedicación a Carmita Balda, a quien consideraron como una hija.

Realizó sus estudios primarios en el Colegio Stella Maris de Manta. Cursó la educación secundaria en el Colegio Cristóbal Colón de Guayaquil y posteriormente en el Mount Saint Joseph de Baltimore, Estados Unidos. Continuó su formación superior en la Universidad de Kansas, Lawrence, Kansas, Estados Unidos, fortaleciendo una visión moderna y progresista que posteriormente aplicaría al desarrollo de su ciudad.

Siguiendo el ejemplo de su padre, se convirtió en comerciante mayorista y minorista, formando parte de la élite cafetalera de la época, desde la década de 1940 inició sus actividades en Casa Balda, empresa familiar desde la cual impulsó iniciativas que transformaron profundamente el panorama económico, social, político y cultural de Manta.

Entre sus principales aportes al desarrollo de la ciudad destacan su participación activa en la gestión para la llegada de una barcaza flotante generadora de energía eléctrica, que permitió dotar de alumbrado eléctrico a Manta, Montecristi, Portoviejo y gran parte de la provincia de Manabí. Asimismo, promovió la construcción del Mercado de Tarqui, gestionó la construcción del Estadio Jocay, impulsó el desarrollo del Puerto de Manta, promovió obras de alcantarillado sanitario y pluvial, y contribuyó al fortalecimiento de la infraestructura urbana de la ciudad.

Como empresario comprometido con el progreso local, negoció con exportadores de café una contribución de veinte centavos de sucre por saco exportado, recursos que fueron destinados a la restauración de la histórica Iglesia La Merced. También impulsó importantes proyectos educativos, siendo gestor de la fundación del emblemático Colegio Nacional 5 de Junio, que inició sus actividades en 1951, así como de los colegios Salesianos de Tarqui y San José.

Su apoyo a la educación se evidenció además en el financiamiento de la Academia Lyon School, fundada por la educadora Blanche de Pablo, institución que posteriormente se convertiría en la actual Unidad Educativa Fiscal Pedro Balda Cucalón, que hoy lleva con orgullo su nombre y legado.

Otra de sus contribuciones trascendentales fue la gestión para la implementación de la telefonía de cuatro cables en la ciudad, modernizando las comunicaciones de la época. Igualmente, dejó un legado imborrable al impulsar la creación de la Bandera de Manta, oficializada mediante ordenanza municipal del 28 de octubre de 1960, durante su gestión como Presidente del Concejo Cantonal, símbolo que continúa representando la identidad mantense hasta la actualidad.

A lo largo de su vida ocupó importantes cargos públicos y gremiales, entre ellos:

Durante su gestión municipal se firmaron importantes contratos relacionados con las obras portuarias de Manta, fundamentales para convertir a la ciudad en uno de los principales centros comerciales y pesqueros del Ecuador.

Sobre su legado, el historiador Wolf Harten expresó:

"Pedro hizo muchísimo por Manta. Lo hizo como legislador, empresario, autoridad y ciudadano. Fue un referente de la ciudad. Siempre estuvo a la cabeza de las grandes transformaciones y reivindicaciones del progreso mantense."

Don Pedro Alberto Balda Cucalón falleció en la ciudad de Guayaquil el 23 de enero de 1982, a la edad de 59 años, víctima de un accidente cerebrovascular, su partida dejó un profundo vacío en la comunidad mantense, pero también un legado de servicio, liderazgo y visión de futuro.

A lo largo de la historia, Manta ha sido un epicentro de progreso, innovación y desarrollo. Dentro de esa historia sobresale la figura de Don Pedro Alberto Balda Cucalón, quien dedicó su vida al engrandecimiento de su ciudad y cuya obra continúa presente en las instituciones, obras públicas y símbolos que hoy forman parte de la identidad mantense.

Su nombre permanece como ejemplo de liderazgo, compromiso ciudadano, emprendimiento y amor por Manta, inspirando a las nuevas generaciones a trabajar por el bienestar y desarrollo de su comunidad.